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TECNICAS DE ESTUDIO II

Grupo estudiando en clase con una maqueta

Condiciones físicas y ambientales.


El ambiente de estudio es muy  importante y ha de reunir una serie de requisitos:

El  lugar de estudio debería ser siempre el mismo. Hay que tener a mano todo lo necesario (libros, diccionarios, etc.). Este lugar debe ser personal y cómodo, perfectamente ordenado y limpio. No debes ser un lugar de paso a otras habitaciones de la casa. Si hay que compartirlo con otra persona se ha de establecer un compromiso para que se respeten las horas de trabajo.


La mesa de estudio tiene que ser amplia y tiene que estar ordenada y sin objetos que puedan distraer. Debe ser adecuada a la altura del estudiante y, la de la silla a la de la mesa. Es ideal que estén delante de una ventana. La silla debe ser recta, no con asiento reclinado. La postura adecuada es con el tronco estirado y la espalda apoyada en la silla. No se ha de estudiar estirado sobre la cama, en el suelo o en el sofá, ya que estas posiciones invitan al descanso.


Se necesita el máximo de silencio para conseguir la máxima concentración, hay que estudiar sin música, hay que mantenerse alejado de conversaciones, del televisor o del teléfono.


Es mejor trabajar con luz natural. Si hay que trabajar con luz artificial, además de la luz general de la habitación, en la mesa de trabajo hay que tener una luz directa delante de la zona de trabajo. Esta luz debe estar de la mano contraria a la que se escribe.


Procurar mantener una temperatura ideal, alrededor de los  20º. No hay que tener ni frío ni calor, y ha de ser un lugar bien ventilado.

La importancia del estado físico y emocional.


Para estudiar hay que estar en forma. Esto quiere decir que hay que tener las condiciones físicas y emocionales adecuadas.


Estar en forma física mejora el rendimiento académico, para ello:

– Hay que descansar las horas necesarias, conviene dormir entre 7 y 9 horas diarias. Es importante marcarse un horario fijo a la hora de ir a dormir y a la hora de levantarse.

Chica estudiando sujetándose la cabeza con las manos sobre un libro

– Comer de forma variada y en cantidad suficiente y siempre sin abusar de nada. Es muy importante en la edad de crecimiento.

– Practicar cualquier deporte, el ejercicio físico mejora la oxigenación del cerebro, el ritmo respiratorio y la concentración.

– Realizar revisiones médicas periódicamente: oculista, dentista, etc.


¿Cómo mejorar la atención?


Los estudios requieren atención y concentración. La atención es la capacidad de detenerse y concentrarse en un punto de la lectura o de cualquier otra actividad que se realiza. La atención es la clave de la comprensión. La comprensión y el desenvolvimiento de la memoria estan muy relacionados con la capacidad de concentrarse en lo que se hace en un determinado momento.


Para ayudar a la  atención hay que estudiar de forma activa y dinámica: con bolígrafo, rotuladores, tomando notas, subrayando, haciendo esquemas, buscando en el diccionario las palabras que no entendemos.


Hay algunos factores que distraen la atención: los ruidos, ansiedad, dolores, preocupaciones...


La relajación

Otro enemigo de los estudios es la tensión. Para poder prestar atención se debe estar relajado. Por eso si se está excesivamente nervioso hay que hacer algún ejercicio de relajación. La relajación es una técnica muy sencilla que puede ayudar a eliminar la tensión, el nerviosismo, la ansiedad.

Clase de jóvenes tomando apuntes

Pasos para la relajación:

1. Cerrar los ojos, estar tranquilo y a gusto.

2. Hacer fuerza con el puño izquierdo - notar la tensión en la mano y el antebrazo. Relajar.

3. Hacer fuerza con el puño derecho -notar la tensión en la mano y el antebrazo. Relajar.

4. Doblar el brazo izquierdo hacia arriba, levantando la muñeca y estirando los dedos alzados hacia el techo.

5. Lo mismo con el brazo derecho.

6. Tocar la espalda con los dedos, alzar los brazos,  notar la tensión en los brazos. Relajar.

7. Arrugar la frente todo lo que se pueda. Relajar.

8. Cerrar los ojos con fuerza. Notar la tensión en toda la cara.

9. Hacer fuerza con los brazos. Sentir la tensión en el cuello. Relajar.

10. Girar la cabeza hacia atrás. Presionar con fuerza. Relajar.

11. Arquear la espalda. Relajar.

12. Tomar aire. Dejarlo dentro y notar la presión en el pecho y en la espalda. Dejar salir el aire suavemente.

13. Tensar el estomago con fuerza. Relajar.

14. Tensar los glúteos, hacer presión sobre la cadera. Notar la tensión. Relajar.

15. Estirar las piernas y  contraerlas sobre la cadera. Notar la tensión. Relajar.

16. Levantar hacia arriba los dedos del los pies. Notar como la tensión sube por las piernas.

17. RELAJARSE.


Psicóloga Claudia Alberto Fermanelli


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