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otros. Lo que se aprende y asimila en la familia, subsiste como una huella indeleble para toda la vida.

La separación de los padres modifica esta estructura y su funcionamiento, por lo cual cambia profundamente la vida de los hijos. Estos deben atravesar la crisis familiar, que les provocará un gran sufrimiento psicológico: se altera su organización familiar, las relaciones se deterioran con el conflicto, la comunicación se complica, pierden la intimidad cotidiana con uno de sus padres, y se sienten básicamente abandonados y decepcionados por ellos. Es muy positivo para los adolescentes poder expresarse ante un profesional, psicólogo online.

Los impactos, duración de los efectos y nivel de sufrimiento, pueden ser diferentes, según la edad de los hijos; pero también existen elementos en común en la experiencia de todos los que han atravesado esta crisis.

La Separación de los Padres

¿Cómo afecta a los hijos la separación de los padres?


La familia es la estructura básica de relaciones sociales y afectivas, donde se desarrollarán la personalidad y los valores de los hijos. Procesos identificatorios, de imitación y de reforzamiento tendrán lugar, para constituir patrones de comportamientos de aquellos. En ella se da el grado más íntimo y estrecho de interacción afectiva; y es en ella donde se determinan los hábitos, actitudes, y creencias de una persona. Así mismo, los hijos, a través de su lugar en la familia, adquieren conciencia de su ser, de su género, y de pautas de relación con

Niña pensativa y de fondo sus padres discutiendo

Hasta los 5 años, los niños dependen totalmente, física y psíquicamente, de sus padres, por lo que la separación de los mismos es un impacto muy fuerte para ellos; como no tienen capacidad para entender lo que pasa, en su fantasía pueden imaginar que alguna de sus conductas ha provocado que su padre o madre se fuera de la casa.

Se puede presentar:

Incidencias de la separación de los padres en la conducta de los hijos, según la etapa de desarrollo por la que atraviesan éstos.

 1. Inhibición en el juego.

 2. Angustia al separarse de los adultos.

 3. Irritabilidad.

 4. Inseguridad.

 5. Temor a ser abandonados por los padres.

 6. Trastornos en el sueño, con terrores nocturnos.

 7. Pérdida de control de esfínteres.

 8. Otras conductas regresivas.

Abuelo paseando con nieto en brazos

Es fundamental en esta etapa del desarrollo, explicarles claramente que ellos no son la causa de la separación, ni nada de lo que ellos pudieran haber hecho; brindarles el máximo de afecto y apoyo posibles, manifestándoles, constantemente, cuanto se los quiere.



Entre 6 y 12 años, al entrar en la edad escolar, las dificultades para adaptarse a los cambios que implica la separación de los padres se manifiestan en algunos de estos aspectos:


 1. Bajo rendimiento escolar por falta de concentración.

 2. Agresividad con sus compañeros del colegio.

 3. Aislamiento de sus pares.

 4. Apego excesivo al progenitor con el que conviven habitualmente, por miedo a perderlo también a él.

 5. Tristeza, irritabilidad o llanto excesivos.

 6. Insistencia en que sus padres vuelvan a juntarse.

 7. Rechazo hacia alguno de los progenitores, generalmente al que se va de la casa, al que ven como culpable por haberlo abandonado. Sumado a sentimientos contradictorios hacia éste ya que también lo añoran en el hogar.

 8. Manifestaciones somáticas (dolores de cabeza, estómago, fiebre, etc.)

 9. Enfrentamiento con sus padres, aliándose a uno de ellos para atacar al otro.

Es importante que los padres mantengan una relación sana luego de la separación, que no utilicen a sus hijos como “armas de guerra”, que no critiquen al otro progenitor delante de sus hijos deteriorando su imagen ante éstos, que les den tiempo para adaptarse al nuevo hogar de su padre; y principalmente comprender que este cambio es muy significativo para los hijos. Comunicarse fluidamente con ellos, preguntándoles qué piensan, qué sienten en cada momento, pero sin agobiarlos; sólo estimularlos para que puedan expresarse cuando quieran.

mujer paseando con niños y empujando carrito del pequeño

De los adolescentes, generalmente los padres esperan, que acepten más fácilmente la separación ya que son grandes y pueden entender mejor; pero sabemos que esta etapa del desarrollo es especialmente perturbadora, por la gran cantidad de cambios físicos y psicológicos que tienen lugar. En la adolescencia, ante la separación de los padres, surgen:

 1. Planteos éticos referidos a la separación, desaprobando la conducta de los padres.

 2. Sentimientos depresivos, con ausentismo escolar, fugas, abuso de alcohol y drogas.

 3. Bajo desempeño escolar.

 4. Dificultades para contener sus impulsos agresivos y sexuales, que en esta etapa son marcadamente fuertes.

 5. Inestabilidad emocional, inseguridad sobre su presente y futuro.

 6. Bloqueo del desarrollo de su autonomía, postergando su estadía en el hogar, ocupando el lugar de niños o compañeros de su progenitor o, contrariamente, partida precipitada del hogar.

 7. Tendencia a conductas delictivas, y agresividad.

Todas estas manifestaciones pueden ser leves o incluso evitarse, si la separación se da dentro de un marco armonioso. Es decir, si ambos padres asumen el compromiso de respetar la individualidad de sus hijos, respetándose ellos mismos; brindándoles el amor, apoyo y bienestar imprescindibles en todo momento para un sano desarrollo.

 

Casi todos los psicólogos online coincidimos en señalar que si los hijos ven que sus padres logran nuevamente ser felices, rehaciendo sus vidas de una u otra manera, viven el dolor de la separación como algo del pasado, superado.

persona pensativa sentada en banco público frente al mar

Actitudes de los padres que son perjudiciales para los hijos.


Muchas veces, y sin quererlo, los padres no tienen en cuenta que sus conductas y actitudes durante o posteriormente a la separación, perjudican seriamente a sus hijos. Los psicólogos online recomendamos prestar mucha atención en evitar cualquiera de las siguientes conductas:


• Utilizar a los hijos como mensajeros, enviando recados, comunicados, exigencias, etc. a la ex pareja.

• Interrogarlos sobre detalles de la vida privada de la otra parte (qué hace, con quién vive, etc.)

• Sobornarlos con regalos para ser el padre preferido por ellos.

• Valerse de los hijos como “botín de guerra”, para presionar a la ex pareja con el fin de obtener algo de ella.

• Manipular a los hijos en contra del otro progenitor.

• Conversar con los niños de los problemas personales que se tienen con el ex cónyuge.

• Desplazar el malestar que se siente hacia los hijos.

• Al faltar un miembro en la familia, responsabilizar a los hijos mayores del cuidado de los menores, y de tareas de adultos.

• Afectado por el momento de crisis que se atraviesa, descuidar los intereses y necesidades de los hijos en función de los propios.


Psicóloga Claudia Alberto


¿Cómo comunicárselo a los Hijos?
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